Eras como la flor


Así,
así quedaste en mí
clavada en la raíz
remota del recuerdo.
Todo pasó
y un velo de silencio
cubrió tu voz,
tu antigua voz sin eco.
Así,
así te llevo en mí,
porque tenías corazón de tango
y sangrabas de amor sobre mi piano.

Eras como la flor
y los caminos:
fragancias y color
¡que no eran míos!
Te quise para mí y eras del aire
y del viento, la lluvia y el rocío...
Eras como la flor
y los caminos.

Así,
así te conocí
con tu pasado gris
desnudo en el teclado.
Y el corazón,
alondra volandera,
abierta en flor
al filo de las penas.
Y así
desde que te perdí,
desentrañando tu destino en notas.
Te recuerdo y te lloro en cada tango.


Autor(es): Mario César Arrieta, Roberto Rufino